
Y alguno de nosotros no iba a ser menos, así que con el bañador, la toalla, el bocata y una neverita (nos faltaba el radiocasette, pero esto habría sido demasiado macarra) nos apuntamos a hacer bulto a la orilla de una de estas charcas. Que vistas desde lejos es curioso que no se vea el agua sino a un montón de bañistas con sus sombrillas y colchonetas en medio de un mar de piedras:

Y es que el cerco a la charca es muy estrecho....


